“Los asesinos de la creatividad”
Sabemos que los niños tienen un
comportamiento altamente creativo, principalmente: porque no conocen la
manera preestablecida de hacer las cosas, utilizar los objetos o seguir
las reglas de un juego. Entonces ellos van probando hasta encontrar algo
en sus acciones que les resulte divertido o que para ellos tenga
sentido.
Desde esta inocencia y falta de
pretensión, la diversión se encuentra en el probar, en la misma
búsqueda. Y sin darse cuenta, están entrenando sus capacidades
creativas, que el día de mañana, les serán de gran utilidad a la hora de
encontrar soluciones innovadoras.
Por ello, es importante dejarles tiempo y
libertad, y evitar que los asesinos de la creatividad intervengan en
cualquier proceso. En el libro “El espíritu creativo” la Dra. Teresa
Amábile presenta una clasificación de los diferentes asesinos que acaban
con la creatividad de los niños, lo que también podría ser comparable a
lo que sucede con la creatividad de los trabajadores en las
organizaciones piramidales. Éstos son:
- La vigilancia: Si mientras realizamos una tarea, tenemos a alguien pegado a nosotros observando cómo lo hacemos, hasta la tarea más sencilla puede resultar agobiante. El miedo al error aumenta por la posibilidad de ser juzgado a cada paso y eso nos quita cualquier impulso de hacer algo arriesgado o diferente. Siempre es mejor mostrar confianza en las capacidades de la persona y hacer las correcciones en otro momento para favorecer su libertad creativa.
- La evaluación y la recompensa: Es importante evaluar los resultados y darles reconocimiento, pero no debe ser lo único que cuente. El obtener buenos resultados no debe ser el único objetivo de una persona ya que se está fomentando una motivación extrínseca en detrimento de una intrínseca como podría ser trabajar para superarse a uno mismo o por el propio placer de la actividad creativa. A la hora de crear, es más importante lo que me aporta a mí ese trabajo que la valoración que puedan hacer los demás.
- La competencia: No es bueno poner a las personas en situaciones desesperadas de ganar o perder donde sólo uno de ellos puede obtener el primer puesto. Eso fomenta la competencia en lugar de la colaboración, nos hace sentir que tenemos que pelear solos y que no podemos confiar, cuando el día de mañana, lo más importante será saber trabajar en equipo y encontrar tu lugar dentro de un grupo, descubriendo que es lo que puedes aportar para conseguir un objetivo colectivo. Puede haber una competencia sana que fomente el espíritu de equipo, pero nunca una en la que el hecho de ganar o perder nos convierta en alguien mejor o peor que el compañero. Todos ganamos si aprendemos del proceso creativo.
- El exceso de control y la restricción de elecciones: Indicar a las personas exactamente cómo hacer las cosas. Los maestros y jefes a menudo confunden esta manipulación con su deber de instruir. “Esto provoca la sensación de que cualquier originalidad es un error y cualquier exploración una pérdida de tiempo” según Amábile. Igual que decir qué actividades se deben practicar o qué metodología utilizar para realizar una tarea en lugar que las personas se dejen llevar por su propia curiosidad y pasión.
- La presión: Esto consiste en establecer expectativas exageradas sobre cualquier tarea, lo cual puede producir aversión por la misma. Si obligamos a alguien a hacer algo es posible que se le haga una montaña, en cambio, si nos tomamos un momento para incentivar el interés por esa actividad o explicar por qué es importante realizarla, es posible que la motivación de las personas se active por sí sola o como mínimo no se entienda como una orden sino como una necesidad.
Si somos capaces de evitar que en
nuestras relaciones aparezcan estos agentes destructivos, ayudaremos a
formar personas más libres, confiadas y capaces y, por lo tanto, más
creativas.
NO DEJÉIS DE VER ESTE VIDEO QUE ME PARECIÓ ESPECIALMENTE DIDÁCTICO Y MUY INTERESANTE!
Por si tienen problemas para reproducir el video, os dejo el link de youtube:




